La repetición espaciada, explicada para profesores de idiomas
La «repetición espaciada» es la idea detrás de apps como Anki y de la mayoría de las herramientas de vocabulario actuales. Suena técnica, pero el principio cabe en una frase: repasa una palabra justo antes de olvidarla, y cada repaso hace que dure más.
La curva del olvido
En la década de 1880, Hermann Ebbinghaus memorizó listas de sílabas sin sentido y se puso a prueba tras distintos intervalos. Descubrió que el olvido es rápido al principio y luego se frena: la «curva del olvido». También vio que reaprender es más rápido que aprender por primera vez, y que cada repaso aplana la curva.
Investigaciones posteriores lo confirmaron muchas veces: la práctica repartida en el tiempo se recuerda mucho más que la misma práctica concentrada.
Cómo planifica las palabras un sistema de repetición espaciada
Un sistema así guarda, para cada palabra y cada alumno, una estimación de lo bien que se sabe la palabra, y a partir de ella decide el siguiente repaso:
- una palabra recién aprendida vuelve pronto, al día siguiente;
- cada acierto alarga el intervalo: unos días, una semana, varias semanas;
- un fallo la hace volver pronto otra vez.
Resultado: el alumno dedica su tiempo a las palabras que está a punto de perder, no a las que ya sabe. El algoritmo clásico, SM-2, es de finales de los años 80; otros más recientes, como FSRS, ajustan los intervalos al historial de cada alumno.
Qué significa para tus clases
La repetición espaciada se ocupa del cuándo. No sustituye lo que haces en clase: explicar, usar las palabras en conversación, corregir. Las dos cosas se complementan.
Algunos consejos prácticos:
- Las palabras nuevas necesitan contexto primero. Una palabra vista en tu clase, con un ejemplo, se planifica mucho mejor que una descubierta en una tarjeta.
- Sesiones cortas. Diez o veinte palabras cada vez, todos los días, mejor que cien una vez por semana. La mayoría de los alumnos hará cinco minutos; pocos harán cuarenta.
- No añadas demasiadas palabras nuevas de golpe. Cada palabra nueva trae repasos futuros. Un puñado al día mantiene la carga razonable.
- Varía las formas de recordar. Ver la traducción y decir la palabra, oírla y reconocerla, escribirla: cada una refuerza un aspecto distinto.
La parte del profesor
Planificar es lo fácil para un programa. Lo difícil es todo lo demás: hacer llegar las palabras adecuadas a cada alumno después de cada clase, con buenas traducciones y ejemplos, y darse cuenta de quién ha dejado de practicar.
Esa es la parte de la que se encarga Tuteo para profesores independientes: envías las palabras de la clase una vez, y cada alumno las repasa en el momento justo, con juegos elegidos según lo bien que sabe cada palabra. Tú ves quién sigue el ritmo y qué palabras fallan.